Nuevo régimen de divorcio por sola voluntad
09 ene. 2026 DivorcioLa Ley de Presupuesto n° 20.446, vigente desde el 1° de enero de 2026 introdujo cambios en el divorcio por sola voluntad, reduciendo instanc...
Leer noticia
A veces en la vida nos emocionamos rápido. Encontramos una oportunidad que parece perfecta: un trabajo nuevo, un servicio que necesitamos, un acuerdo que parece beneficioso… y sin pensarlo demasiado, firmamos ese contrato. Al día siguiente, descubres que hay condiciones que no esperabas, cargos que no entendías, o responsabilidades que no querías asumir. Y ahí empiezan los “yo no sabía”, “nadie me explicó” o “esto no estaba claro”.
Es en ese momento cuando tenemos que hacer una pausa y reflexionar.
Leer antes de firmar no es opcional (y tampoco es señal de desconfianza)
Firmar un contrato significa asumir un compromiso serio. No es solo poner la firma al pie del papel, sino aceptar todo lo que ese documento implica: derechos, deberes, plazos, multas y condiciones. Muchas veces, lo que hoy resulta una sorpresa desagradable ya estaba escrito en el contrato o se explicó en la negociación previa. Si estaba ahí y decidiste firmar, no se puede ignorar después.
Claro, existe la excepción de los llamados vicios ocultos o cláusulas abusivas, que pueden ser injustas o ilegales y a veces pueden ser impugnadas. Pero en términos generales, lo visible y aceptado es lo que vale.
La palabra dada y el contrato firmado: dos caras de lo mismo
Firmar un contrato es comprometerse. Es decir: “Estoy de acuerdo con esto y voy a cumplirlo”. Así como queremos que la otra parte cumpla su parte, nosotros también debemos respetar lo firmado. No sirve decir “sí, sí” para cerrar un trato y luego pretender cambiar las reglas porque no leímos con atención.
Asesorarse antes evita dolores de cabeza después
No siempre es necesario un abogado, pero en ciertas situaciones consultar a un profesional puede salvarte de problemas futuros. Un experto puede identificar cláusulas confusas, penalizaciones ocultas, o condiciones poco claras que pueden afectarte. Y eso no es ser desconfiado, es ser responsable.
En resumen:
- Leé con atención cada contrato antes de firmar.
- Preguntá o consultá si algo no te queda claro. Lo que estaba a la vista y aceptaste, te compromete.
- Lo oculto o ilegal puede ser cuestionado, pero requiere asesoría.
- Firmar es dar la palabra: cumple lo que acordaste.
¿Tenés dudas antes de firmar un contrato?
Preguntar antes siempre es mejor que lamentar después. Estamos para ayudarte a firmar con confianza, no con los ojos cerrados.
La Ley de Presupuesto n° 20.446, vigente desde el 1° de enero de 2026 introdujo cambios en el divorcio por sola voluntad, reduciendo instanc...
Leer noticiaUna reflexión sobre los límites de la conciliación judicial y la importancia de resguardar la libertad, la dignidad y la verdadera justicia...
Leer noticiaEl auge de la IA como compañía o “terapia” sin controles adecuados está generando nuevas formas de desprotección, especialmente para persona...
Leer noticiaTu consulta es el primer paso hacia una solución justa y adecuada. Estamos aquí para ayudarte.